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sábado, 1 de octubre de 2011

DE NAPOLEÓN II AL DUQUE DE REICHSTADT


Cuando se pone la cronología de Napoleón, indefectiblemente figura el año 1811 con una sola frase que siempre es la misma: Nacimiento del Rey de Roma. Luego los libros de historia ponen un retrato de un recién nacido y poco más. Sin embargo, cuando la aventura napoleónica finaliza entre 1814 y 1815. La vida siguió y el hijo de Napoleón I continuó por derroteros muy distintos a los que su padre habría deseado.

El Rey de Roma con su madre la Emperatriz María Luisa

En 1813, tras el desastre de Rusia, comenzaba la invasión de Francia por los ejércitos aliados. Prusia, Rusia y Austria, cuyo emperador es el suegro de Napoleón atraviesan la frontera rumbo a París. El emperador parte para la guerra desde la Tullerías despidiéndose de su esposa la emperatriz María Luisa, pero antes se para ver a su hijo tres años que duerme en esos momentos, sería la última vez que lo vea.
Fonteneblau 1814. Abdicación de Napoleón en su hijo

Aunque Napoleón obtiene importantes victorias sobre sus enemigos, no es suficiente. París capitula y el 4 de Abril de 1814 Napoleón abdica en su hijo que es proclamado Napoleón II. El reinado es breve porque los aliados han decidido que los borbones sean restaurados en Francia en la persona de Luis XVIII, hermano del guillotinado Luis XVI. María Luisa partió para Viena con su hijo.

En 1815 Napoleón escapa de su confinamiento en Elba iniciando "el imperio de los cien días". Tras Waterloo volverá a abdicar en su hijo y durante  un corto periodo de tiempo el gobierno provisional actuará en nombre de Napoleón II. Mientras el emperador parte para Santa Elena. La vida de su hijo sigue en Viena.

Napoleón II en 1818
 Napoleón II "el aguilucho" pasará el resto de su vida en la corte de su abuelo Francisco I. El canciller Mettermich dará instrucciones muy precisas, para que se le haga olvidar de lo que denomina su "anterior situación", será eliminado de su entorno todo lo francés y en su familia se le llamaba por su segundo nombre: Franz, nunca como Napoleón. Ya no es emperador ni rey de Roma, pero es el nieto del emperador de Austria y hay darle algunos honores, por lo que en 1818 es nombrado Duque de Reichstadt.  Sus relaciones con su familia austríaca son buenas. Recibe con gran tristeza la muerte de su padre en Santa Elena en 1821. El recuerdo de su padre siempre estará muy vivo en su joven persona.

El joven príncipe es consciente de su situación. Por un lado quiere a su abuelo el emperador Francisco, siendo correspondido, y por el otro mantiene vivo el recuerdo de su padre el gran emperador. Traba amistad con el mariscal Marmont que luchó con su padre y mantienen muchas conversaciones sobre el tema. Cuando se le autorizó a leer libros  sobre su padre los leyó con gran interés, algún autor dice, incluso, que  los devoró. 

Con el consentimiento de su abuelo decide seguir la carrera militar. En su uniforme militar del ejército de Austria, ciñe el sable que llevó su padre en la batalla de las pirámides.  Es considerado el miembro más inteligente de la familia imperial. Es discreto y muy reservado. Los años de vigilancia al que fue sometido por los agentes, del canciller de su abuelo le obligan a ello. Sin embargo, en la corte de Viena encontrará un alma gemela en la persona de su tía política la archiduquesa Sofía, madre del futuro emperador Francisco José I. Ella es cinco años mayor que él, se ven a diario y se escriben cuando están lejos. Su relación es tan estrecha que, en Viena se decía que Reichstadt era el padre de Maximiliano, el segundo hijo varón de Sofía.  

El Duque de Reichstadt en 1831, un años antes de su muerte

Cuando estalla la revolución de 1830 en París y en muchos estados europeos, manifiesta al todopoderoso Mettermich que solo aceptaría la corona de Francia si se lo pidiera el ejército, también deja claro que no hará ninguna actuación que suponga una traición a su abuelo.  En ese año empieza a mostrar síntomas de mala salud, la tuberculosis se va abriendo paso y lo va minando poco a poco. Debería trasladarse un lugar de clima más seco pero  Mettermich no lo autoriza. En Enero de 1832, siendo coronel y durante el funeral de un general de su abuelo, se le quebró la voz al dar las ordenes a su regimiento y empezó a toser. Tuvo que ser retirado con urgencia porque escupía sangre. 

Su estado se agrava, a partir de entonces. Cuando es autorizado a trasladarse a Nápoles para su recuperación será tarde. Su lecho de enfermo está en las mismas habitaciones donde su padre tuvo su despacho después de Austerlitz y Wagram. Su madre acude a su lado. Tampoco se separa de él la archiduquesa Sofía.

Su salud va teniendo altibajos hasta que el 22 de Julio de 1832, a los 21 años de edad moría Napoleón Francisco José Carlos Bonaparte;  Rey de Roma, Napoleón II de Francia para unos y Duque de Reichstadt. Fue solemnemente enterrado en la cripta imperial de los capuchinos de Viena, con los honores propios de un archiduque. Pero no sería su ultima morada.

Napoleón II en su lecho de muerte. Tenía veintiún años y su prematura muerte truncó el importante papel que le tenía preparada  la historia

En años posteriores, Napoleón III solicitó más de una vez, a Francisco José I los restos de su primo común,  para que reposasen junto a su padre en los Inválidos, sin resultado alguno. En 1932, los bonapartistas hicieron un nuevo intento ante la república de Austria con nulo resultado.

Será finamente en  diciembre 1940 cuando Adolf Hitler apruebe ese traslado del cuerpo a París como "homenaje al pueblo de Francia".  El retorno se produce en un París ocupado por Alemania y con toda una guerra por delante. No serán soldados franceses ni austríacos los que custodien el féretro  sino alemanes. El 12 de diciembre de 1940 será enterrado junto a su padre, tras una solemne ceremonia a la que acuden representantes alemanes y franceses. Esa será su último destino.

Llegada de los restos mortales de Napoleón II a París el 15 diciembre de 1940

Paradojas del destino, harán que ese mismo año en que llega el cuerpo de Napoleón II, se cumpla el centenario de la llegada de los restos mortales de Napoleón I  procedentes de Santa Elena. Ciento treinta y siete años después de aquella despedida en las Tullerias en 1813, padre e hijo volvían a reunirse.

Tumba actual del Duque de Reichstadt en los Invalidos


1 comentario:

  1. Buena nota.Breve y ceñida a los hechos, nos da una completa visión de este personaje que pudoser una rfigura clave en la Europa del siglo XIX. Me agrado: felicitaciones al autor un gallego nacido en Galicia de un gallego nacido en Uruguay. 17 de marzo de 2013. A las 0 hs. 43 minutos.

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