Barreré los fantasmas que te siguen
con la escoba de mis versos.
Convertiré tus pasados en futuros
girando las estrellas.
Convertiré las cadenas en zafiros
haré tu mente libre,
de eternas esperas.
Y llegará ese encuentro
teñido de preguntas,
de aprensiones,
de miedos.
Y descubirás
que no me perdiste
que mis manos
siguieron siendo tus manos
y que mis ojos,
se prendieron para siempre
en los tuyos.
Seguiré viendo a la mujer
desafiando al padre tiempo
al paso de las lunas
y de los relojes de arena.
Te prometo con todas mis fuerzas,
con toda mi sangre
y con todas mis almas,
que barreré tus viejos fantasmas
con la escoba de mis versos;
purificando nuestra historia
con la fuente del recuerdo.
Quiero escribirte un poema
que hable de amor,
de nostalgias,
de rumores.
Quiero tenerte delante
romper mis brazos entre los tuyos
sentir mis ojos entre tus pupilas
y decirte todo,
decirte eterno.
Y veo tu foto
y tu cara me persigue
en mis noches de solitaria almohada,
de silenciosas sábanas,
y monocorde respiración.
Quiero
decirte que no estuve solo esta noche
que tú tampoco
y que me viste al despertar
y también en tus vigilias.
Y quiero
gritar que me amaste
en las brumas somnolientas
de tus imposibles sentimientos.
En las brumas de tus ensueños
de incrédula sonrisa,
de eterna guerra.
La mujer que me encuentre
me mirará a los ojos
sin decir basta.
El amor que descubra
gritará siempre
dirá hola
repetirá regresa.
El reloj que nos mire
se detendrá en cada encuentro
dejando el tiempo parado,
manso,
eterno.
Cuando abrace su cuerpo
nada podrá deshacernos
nadie podrá pararlo.
La mujer que yo encuentre
lanzará su sonrisa
para que me atrape en ella
y me dirá sus palabras
sin darme su voz.
Con su palma en mi cara
y con su envolvente felicidad.
La mujer que me ame
será eterna,
y será un alma
en forma de cuerpo.
Podéis cambiar el rumbo del barco,
pero no podéis
quitar las rocas contra las que lo dirigís.
Podéis impedir que los árboles crezcan
confiscar sus frutos,
pero ya no podréis
cobijarnos bajo su futura sombra.
Podéis describir nuestras enfermedades
pero no podéis
curarnos con vuestra medicinas y hechizos.
Podéis gritar libertad mil veces,
pero no podéis
mantener siempre su sereno y sincero barniz.
Podéis decir que la luna es de todos,
pero no podéis
impedir que goce de su brillo.
Podéis engañar y mentir
pero no podéis evitar
que el tiempo y los hechos os desenmascaren.
Podéis señalar enemigos
pero jamás podréis
frenar que elijan su propia trinchera.
Podéis inventar peligros
pero no podéis
dejar que la incómoda verdad los ampare y defienda.
Y ahora toca esperar
desear estar equivocado
en la única idea
libre y sincera
de que nunca podíais
no quisisteis
y jamás pudisteis
cambiar mi patria
limpiar su tierra.