Podrán decirme
que nada mereció la pena.
Pero sí mereció.
Porque
es la vida que me tocó vivir.
Podrán decirme:
perdiste,
no saliste ganador.
Pero gané;
porque tres veces
tuve a las parcas ante mí
y sigo con vida
escribiendo estas palabras.
Digan lo que digan,
cuenten lo que cuenten
no hay en mi historia
ni victorias ni derrotas.
Tan solo
un corazón que late,
unos pies que caminan,
y un alma fuerte y viva
que grita que te ama.