BIENVENIDOS
y compartir cada cosa que siento,
lunes, 31 de octubre de 2011
EL BAILE DE LA NADA
El tejido de nuestra historia
se ha desmadejado.
Alguien
empañó el hilo del reencuentro.
Esperanzas inútiles
de quien lo dijo
de quien murmuró
de quien no habló.
El retorno
se ha vuelto un Ulises abulico
que renegó de su reino.
Decidles a las nubes
que nada fue.
Gritad
al sentir que baile.
Será el baile de la nada
será la danza de la usura.
Decidle a las nubes que griten
llamad al aire
llamad al nunca.
domingo, 30 de octubre de 2011
Y ESE CAMBALACHE
La vida que avanza
a pasos destemplados,
llevando todo el oro
cuando se cree abandonado.
Y el mundo va que gira
y dice ordenado,
a todo cambalache
que va despreocupado.
Unos que dicen quiero,
y otros por qué no;
llegando lo que quiso
un día que llegó.
Y ese cambalache
me dijo regalao.
La vida va girando
adiós y nada más.
Adiós mi cambalache
adiós locuras cien.
sábado, 29 de octubre de 2011
OJOS NEGROS QUE MIRÉ
Ojos negros que dejaron de llorar,
ojos que un día me miraron,
ojos que me dejasteis en el camino.
Regasteis mi sentir
en silente balada,
me dijisteis mil cosas
que me traspasaron.
Ojos que se alegran
y entristecen,
mirando al horizonte
de mis esquinas.
Cambalache de mis vidas
caligas de mi camino.
Ojos negros que aguardan
ojos negros que me miraron
ojos por los que lloré.
TU PASADO
Carretada la vida a remolque
desnudando las reliquias que fueron;
un mirlo me acusa con su canto
y tus ojos flotan sinuosos.
Tu mirada
me cuenta lo que negó
diciendo tu oda a mi eros,
Hebe ya no sirve más néctar.
He marcado mis poemas
con mi dentro,
flotarás entre tristezas
en bosques caducos de insignificancia.
Ya nadie regresará de su Ávalon
y nadie susurrará lo que amas.
Dirás tu arrepentimiento en las brisas
en horizontes que dirán lo que
marque un compás.
¡Dime lo que desees!
habla lo que quieras
porque solo me quedan oídos,
solo sonrisas y mirada.
Y no habrá labios,
no habrá brazos.
ni palabras
que te murmuraron ayer.
Agotaste el caudal,
con un largo adiós
quizás sin querer.
viernes, 28 de octubre de 2011
CUANDO LLEGUES ANTE MI
Cuando llegues ante mí,
vendrán todos a creerlo.
Narrarás tu karma
con tu mejor canción.
Un arma de misterio
vendrá toda unida,
para decirte siempre
lo que no te escuchó.
Cuando llegues hermosa
con sonrisa despeinada,
dirás mis poemas
pensando su temor.
Y mil vidas querrías
para pasar a todo,
llorando en tu esquina
por descubrir tu error.
jueves, 27 de octubre de 2011
EL DÍA QUE LLEGUE
Cuando llegue
sabrás que nada hubo,
llevarás mares perpetuos
de tu hacienda interior.
Volarás entre tus dudas infinitas
cargando tu ira descuidada,
errando sobre nuestros aciertos.
Quiero tenderte un cabo
quiero tu salvación
no quiero descargas vacías,
ni llenos hundidos.
Llamarás al número de nuestra historia
aferrándote a esos años.
Querrás mis labios,
desearás mis brazos
y un te amo
prendido en tu pelo
negará cuanto pasó.
domingo, 23 de octubre de 2011
LUIS FERNANDO DE BORBÓN: EL REY QUE FRANCIA NO TUVO
En la memoria colectiva, el siglo XVIII francés parece una sucesión casi mecánica de monarcas llamados Luis XIV, Luis XV y Luis XVI. Sin embargo, esa aparente continuidad oculta una figura decisiva que nunca llegó a reinar: Luis Fernando de Borbón. Hijo de rey y padre de reyes, su muerte prematura no solo alteró el orden sucesorio, sino que privó a Francia de un heredero cuya formación y carácter diferían profundamente de los de su hijo. Analizar su figura permite ir más allá de la genealogía para plantear una cuestión de fondo: si la monarquía francesa habría afrontado de otro modo la crisis que acabaría destruyéndola.
Nacido el 4 de septiembre de 1729 en Versalles, hijo de Luis XV y de María Leszczynska, su llegada aseguró la continuidad dinástica en un momento en que la sucesión no estaba completamente despejada, especialmente por las pretensiones de Felipe V. Como delfín de Francia, fue educado dentro del rígido ceremonial de la corte, pero también en un entorno marcado por tensiones morales y políticas que definirían su carácter.
Su vida personal estuvo atravesada por la lógica dinástica más que por la elección. A los quince años contrajo matrimonio con María Teresa de España, hija de Felipe V. La unión fue breve y trágica: su esposa murió tras dar a luz a una hija que también fallecería en la infancia. Sin margen para el duelo en una corte donde la continuidad era una obligación política, volvió a casarse en 1747 con María Josefa de Sajonia. De este segundo matrimonio nacieron ocho hijos, cinco de los cuales alcanzaron la edad adulta, incluidos tres futuros reyes de Francia. Más allá de la anécdota biográfica, estos datos reflejan una realidad estructural: incluso en la realeza, la mortalidad condicionaba de forma decisiva la estabilidad política.
A diferencia de su padre, el delfín cultivó una imagen de rigor moral y profunda religiosidad. Esta diferencia no era menor en el contexto de Versalles. Mientras Luis XV mantenía una corte marcada por las intrigas y las relaciones públicas con sus favoritas, entre ellas Madame de Pompadour, su hijo representaba una alternativa más austera y devota. Esta divergencia generó tensiones personales, pero también políticas, al encarnar dos modelos distintos de monarquía: uno más cortesano y pragmático, otro más rígido en lo moral y cercano a posiciones religiosas tradicionales.
El atentado de Robert-François Damiens en 1757 marcó un punto de inflexión. El delfín intentó aprovechar la crisis para apartar al rey de su entorno más criticado y devolverlo a una vida más acorde con los principios religiosos que él defendía. El intento fracasó, pero desde entonces su presencia en los asuntos de gobierno fue más visible, participando en el consejo real y posicionándose en cuestiones clave. Su oposición a la expulsión de los jesuitas en 1764, promovida por el ministro Étienne François de Choiseul, revela no solo su religiosidad, sino también su alineación con un modelo de monarquía más tradicional frente a las corrientes reformistas del momento.
Sin embargo, su posible papel como futuro monarca nunca llegó a ponerse a prueba. Enfermo de tuberculosis, su salud se deterioró rápidamente en sus últimos años. Murió el 20 de diciembre de 1765, con tan solo treinta y seis años. Su desaparición trasladó la condición de heredero a su hijo, el futuro Luis XVI, alterando de forma decisiva la línea de continuidad política de la monarquía francesa.
Ni siquiera la muerte le garantizó reposo. Durante la Revolución francesa, su tumba fue profanada y sus restos arrojados a una fosa común, en un gesto que simboliza la ruptura radical con el orden que él había representado. Años después, con la Restauración, su hijo Luis XVIII ordenó recuperar y reinhumar sus restos, en un intento de recomponer simbólicamente la continuidad dinástica destruida por la revolución.
La historia no se escribe con hipótesis, pero se entiende mejor cuando se identifican sus puntos de inflexión. La muerte prematura de Luis Fernando de Borbón eliminó una alternativa concreta en un momento crítico. Su hijo, Luis XVI, heredó la corona en un contexto que exigía una combinación excepcional de firmeza política y capacidad de adaptación, cualidades que han sido ampliamente debatidas por la historiografía. Sin caer en simplificaciones, es legítimo preguntarse si un monarca formado en los principios y el carácter del delfín habría gestionado de otro modo las tensiones acumuladas del Antiguo Régimen. Su ausencia no explica por sí sola el colapso de la monarquía, pero sí reduce el abanico de respuestas posibles. Y es precisamente en esas posibilidades perdidas donde la historia deja de ser un relato inevitable para convertirse en un campo de alternativas truncadas.
1764, EL ÚLTIMO ADIÓS A LA MARQUESA DE POMPADOUR
MARÍA TERESA DE FRANCIA LA HIJA DE MARÍA ANTONIETA
ESTRELLA FUGAZ
Una estrella fugaz irrumpió un día
me traspasó
de esquina a esquina
de lado a lado.
Estrella fugaz que dejó rastro
dejó su huella
no puedo borrarlo.
Una estrella fugaz entró en mi vida
para enseguida marcharse,
me dejó su rastro incólume.
Y ahora diviso el cielo
buscando su retorno,
su encuentro
y también su abrazo.
viernes, 21 de octubre de 2011
CUANDO LA NOCHE TE ESPERA
Siento que la noche te aguarda
medallas
escarbadas de tus mensajes.
La noche se estrecha
en tus palabras
mientras canta sus extraños avisos.
Me darás las vidas que te llevastes,
los abrazos
clandestinos de tarde.
Me darás los muros
y techos que nos vieron.
La noche te aguarda
entre piedras que un día escucharon,
entre ojos invisibles que nos vieron,
entre versos que un día
narraron.
CUANDO TÚ NO ESTÁS
Cuando tú no estás,
los caminos se hacen sin pies
y las cosas se agarran sin manos.
Cuando tú no estás,
mis oraciones son vacías
y mis lágrimas no llegan.
Siento que me llamas sin razón.
y unos ojos negros llorarán
al compás de tu nombre.
Vacíos que llenaron nuevas vidas
cuando tú no estabas.
Otra enfiló tu altar,
enfiló tu futuro.
A otras vidas
fueron mis sonrisas,
a otras vidas
llamé.
Cuando tú no estás
mi vida se desvía de su elección
se desvía a lo que nunca quise
y marcha
en errónea elección.
miércoles, 19 de octubre de 2011
EL MONJE Y EL CAMINO (¿POR QUÉ VIVIMOS?)
domingo, 16 de octubre de 2011
LUIS DE MARICHALAR Y MONREAL, MINISTRO POR MALENTENDIDO
sábado, 15 de octubre de 2011
EL AHORA SIN TÍ
¿Donde se fueron los sentimientos
cuando tus ojos eran mis ojos?
¿Donde
la canción donde nos escribimos?
Tal vez flotando en otros paraísos,
quizás
dentro de ti escondida.
Un café lloró nuestro vacío
una mesa siente que no estamos.
Leerás mis versos viendo
el descifrar de mis palabras.
La ciudad de las piedras
marcó una estela errante
que solo
tú puedes entender.
Extraño sentimiento
de aquellas noches,
despedidas en un portal ajeno.
Extraño vacío que lloró,
una mesa
ajena a nuestra causa,
ajena de por siempre
a todo.
viernes, 14 de octubre de 2011
CAVILANDO
Un retrato marcando las horas,
una guitarra desgranando sus lloros.
Itaca cerró por reformas
llaves quemadas por hielo.
Un incendio de quien avisó
los lamentos quebrantados por tus rezos.
Sigue cantando la guitarra
con sus cuerdas de cetrinos avisos.
Un pupitre que espera,
llantos de desesperación.
Ya nada vale la pena,
ya todo se destrozó.
MIS FANTASMAS
Memorias imposibles que siento
quiero desencajar mis fantasmas.
Una madeja hecha trizas,
una madeja tornasolada.
Su nylon estrecha mis palabras
sus recuerdos enmudecen mi llanto.
Quiero que me devuelvan mi cordura,
quiero abandonar mis fantasmas.
jueves, 13 de octubre de 2011
MIRADA OSCURA
Siento lo que ya no recordaba,
una mirada oscura me envuelve
deseo su abrazo en la soledad,
quiero quedar ahito de su presencia.
Mirada oscura que rezuma elegancia
risas disfrazadas de ánimo
mirada oscura, azabache claro
su presencia
viene y va.
Roza su amistad mi combate,
cicatrices de quien luchó.
Regresa la mirada oscura
regresa el azabache
que me dió apoyo
y también amor.
domingo, 9 de octubre de 2011
EN TI
IMPOSIBLES
Misteriosas runas de memoria
inútiles venganzas falseadas.
La paz está de frente
y el pasado
sólo pasado.
Deseo crear esferas
con círculos de esquinas torneadas
cuadrados que rueden solos
y triángulos de a cuatro.
Utopías que buscan su sitio
retales de tejidos imposibles
pasados sin vuelta atrás
presentes reales sin esquinas
sábado, 8 de octubre de 2011
ALLÁ DONDE MIRE
AQUELLA HIEDRA
Aquella hiedra que entró en los recuerdos,
silente entre nuestras grietas.
Aquella hiedra abrió muchos ojos;
verde hiedra
verde hoja.
Con ribetes amarillos cincelaste memorias,
a blandas paredes te amarraste.
Hiedra furtiva,
hiedra salvaje.
Sibilino espíritu que nadie llamó
inquietante hiedra,
tremulosa memoria.
MARIA TERESA DE FRANCIA, LA HIJA DE MARIA ANTONIETA
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| Maria Teresa en su infancia |
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| María Teresa en1787 con su madre la reina María Antonieta y sus hermanos el Delfín (fallecido en 1789) y Carlos Luis (Luis XVII) |
Serán los años más duros de su vida. Con catorce años, el 20 de enero de 1793 tiene la tristeza de despedirse de su padre, al que estaba muy unida; sería ejecutado al día siguiente, en la guillotina. Su hermano pequeño, Carlos Luis es apartado de ella y de su madre y su tía. Luego, le toca al turno a su madre la reina, de la que no tendrá noticias de su muerte hasta su liberación. Luego le tocará el turno a su tía paterna Madame Elizabeth que también subirá al cadalso, ya queda nadie más que la acompañe. De 1793 a 1795 estará sola en prisión sin saber la suerte de su familia, nadie habla con ella, le envían la comida y punto. Su hermano muere solo en prisión, al no poder soportar las duras condiciones carcelarias, sus carceleros tampoco le informan.
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| María Teresa en 1795, libre y en la corte de su tío el emperador lleva ropas negras en señal de luto por la muerte de sus familiares durante la revolución. No regresaría a Francia hasta 1814 |
En 1795, ya finalizado el terror, es canjeada a los austríacos por dos comisarios de la revolución. En un principio vive en la corte de Viena con la familia de su madre. Pero no está cómoda; a la corte de Viena, le remuerde la conciencia de no haber hecho nada por salvar a la reina María Antonieta y la presencia de su hija se lo recuerda constantemente.
Aunque de madre austríaca, es francesa y decide unirse a su tío paterno (futuro Luis XVIII) en Lituania donde está alojado como huésped de Pablo II de Rusia. En 1799 contrajo matrimonio con su primo Luis Antonio, hijo de su tío el conde de Artois y futuro Carlos X. Pese a ser caracteres muy diferentes, serán un matrimonio feliz; no tendrán hijos. Su tío Luis no tenía descendencia, y la corona de Francia pasaría a su suegro por lo que su marido y ella serían los futuros herederos a trono.
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| El Duque de Angulema, marido de Maria Teresa |
En 1824 Muere su tío Luis XVIII y con la subida al trono de su suegro, su marido y ella se convierten en herederos al trono. serán los últimos que ostenten el título de Delfines de Francia. En 1830 vuelve a estallar la revolución en París ante la impopularidad de Carlos X. Maria Teresa tiene otra vez que exiliarse mientras sube al trono su primo Luis Felipe, duque de Orleans e hijo de aquel Felipe Igualdad que votó a favor de la muerte de Luis XVI en la asamblea nacional antes de acabar, también él, en la guillotina bajo el terror.
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| Carlos X último rey Borbón de Francia y suegro de María Teresa |
Ella y su marido vivirán primero en Edimburgo y luego en el imperio austríaco. Su suegro muere en 1836 y su marido en 1844, los últimos años de su vida los pasará cerca de Viena. Sus sobrinos Luisa y Enrique de Borbón se fueron a vivir con ella. En 1848 recibió la noticia del destronamiento de Luis Felipe y la proclamación de república en Francia, ya le da lo mismo, es muy devota y ha perdonado a quienes le causaron tanto dolor a lo largo de su vida. Murió a los setenta y dos años de edad el 19 de octubre de 1851.
Fue hija, sobrina y nuera de reyes, pudo haber sido, además, reina consorte de Francia. Víctima de la Revolución Francesa, en su juventud pasó situaciones límite que nadie debería vivir y salió de todas ellas con la entereza y dignidad que se esperaría de alguien de su estirpe. Ha pasado por la gran historia en total silencio, hoy es una gran desconocida por el gran público que sí habla de su madre María Antonieta y de su hermano Luis XVII. Sobrevivió a todo y falleció en paz perdonando. Hoy es víctima de un olvido, desde mi punto de vista, inmerecido.
miércoles, 5 de octubre de 2011
REMOS QUEBRADOS
Sentiré en el aire
las horas que marcaron tu yo.
Sabrás que mi esencia te acaricia sin sentir tu locura.
Caronte ha roto su remos
para que sigamos en la misma orilla,
y mientras mi esencia te envia te quieros clandestinos.
Remos que no siguen sus cursos,
direcciones erradas por todo.
Caronte se niega a remar.
Parcas que combaten mi silencio.
Los juguetes nunca se rompieron
y se niegan a quebrarse.
Un torbellino que nubla
y el futuro
sigue adelante.
martes, 4 de octubre de 2011
EN MI DENTRO
Entrañas que supieron lo que siento,
no puedo marcarme en mi inquina,
no siento
los paso aguerridos
se me han arrrancado los deseos.
Y ahora se borra el eco de las iras
veo el lejos muy cerca,
y estás ahí,
recordando lo que pudo ser
y la vereda que decidiste marcar.
Sintiendo lo que sabemos
meditando ancianos valses de memoria
los pianos dejaron de sonar
como acordeones
monocordes.
lunes, 3 de octubre de 2011
LIMITES
Limites marcados por nosotros
fronteras que sólo nosotros creamos;
días flameados por miedos
no podemos marcarnos más.
Los miedos nos paran
no alargamos las manos a tiempo.
deseamos seguir los sueños
sin riesgos
ni esperanzas.
Llenad las botellas con vuestros sueños
mirad al mar de vuestras dudas,
y si no quereis su bebida
estrelladla contra las rocas.
sábado, 1 de octubre de 2011
DE NAPOLEÓN II AL DUQUE DE REICHSTADT
En 1815 Napoleón escapa de su confinamiento en Elba iniciando "el imperio de los cien días". Tras Waterloo volverá a abdicar en su hijo y durante un corto periodo de tiempo el gobierno provisional actuará en nombre de Napoleón II. Mientras el emperador parte para Santa Elena. La vida de su hijo sigue en Viena.
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| Napoleón II en 1818 |
El joven príncipe es consciente de su situación. Por un lado quiere a su abuelo el emperador Francisco, siendo correspondido, y por el otro mantiene vivo el recuerdo de su padre el gran emperador. Traba amistad con el mariscal Marmont que luchó con su padre y mantienen muchas conversaciones sobre el tema. Cuando se le autorizó a leer libros sobre su padre los leyó con gran interés, algún autor dice, incluso, que los devoró.
Con el consentimiento de su abuelo decide seguir la carrera militar. En su uniforme militar del ejército de Austria, ciñe el sable que llevó su padre en la batalla de las pirámides. Es considerado el miembro más inteligente de la familia imperial. Es discreto y muy reservado. Los años de vigilancia al que fue sometido por los agentes, del canciller de su abuelo le obligan a ello. Sin embargo, en la corte de Viena encontrará un alma gemela en la persona de su tía política la archiduquesa Sofía, madre del futuro emperador Francisco José I. Ella es cinco años mayor que él, se ven a diario y se escriben cuando están lejos. Su relación es tan estrecha que, en Viena se decía que Reichstadt era el padre de Maximiliano, el segundo hijo varón de Sofía.
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| El Duque de Reichstadt en 1831, un años antes de su muerte |
Cuando estalla la revolución de 1830 en París y en muchos estados europeos, manifiesta al todopoderoso Mettermich que solo aceptaría la corona de Francia si se lo pidiera el ejército, también deja claro que no hará ninguna actuación que suponga una traición a su abuelo. En ese año empieza a mostrar síntomas de mala salud, la tuberculosis se va abriendo paso y lo va minando poco a poco. Debería trasladarse un lugar de clima más seco pero Mettermich no lo autoriza. En Enero de 1832, siendo coronel y durante el funeral de un general de su abuelo, se le quebró la voz al dar las ordenes a su regimiento y empezó a toser. Tuvo que ser retirado con urgencia porque escupía sangre.
Su estado se agrava, a partir de entonces. Cuando es autorizado a trasladarse a Nápoles para su recuperación será tarde. Su lecho de enfermo está en las mismas habitaciones donde su padre tuvo su despacho después de Austerlitz y Wagram. Su madre acude a su lado. Tampoco se separa de él la archiduquesa Sofía.
Su salud va teniendo altibajos hasta que el 22 de Julio de 1832, a los 21 años de edad moría Napoleón Francisco José Carlos Bonaparte; Rey de Roma, Napoleón II de Francia para unos y Duque de Reichstadt. Fue solemnemente enterrado en la cripta imperial de los capuchinos de Viena, con los honores propios de un archiduque. Pero no sería su ultima morada.
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| Napoleón II en su lecho de muerte. Tenía veintiún años y su prematura muerte truncó el importante papel que le tenía preparada la historia |
En años posteriores, Napoleón III solicitó más de una vez, a Francisco José I los restos de su primo común, para que reposasen junto a su padre en los Inválidos, sin resultado alguno. En 1932, los bonapartistas hicieron un nuevo intento ante la república de Austria con nulo resultado.
Será finamente en diciembre 1940 cuando Adolf Hitler apruebe ese traslado del cuerpo a París como "homenaje al pueblo de Francia". El retorno se produce en un París ocupado por Alemania y con toda una guerra por delante. No serán soldados franceses ni austríacos los que custodien el féretro sino alemanes. El 12 de diciembre de 1940 será enterrado junto a su padre, tras una solemne ceremonia a la que acuden representantes alemanes y franceses. Esa será su último destino.
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| Llegada de los restos mortales de Napoleón II a París el 15 diciembre de 1940 |
Paradojas del destino, harán que ese mismo año en que llega el cuerpo de Napoleón II, se cumpla el centenario de la llegada de los restos mortales de Napoleón I procedentes de Santa Elena. Ciento treinta y siete años después de aquella despedida en las Tullerias en 1813, padre e hijo volvían a reunirse.
| Tumba actual del Duque de Reichstadt en los Invalidos |

































