Música rota
que nada me dice
que nada siento.
Palabras desgastadas
de quien se siente solo;
de quien escribe poemas.
Ausentes caminos
desteñidos,
sin metas.
Oscuras luces
de almas separadas
convertidas en ausencia
mutadas en recuerdos.
Música rota
que nada me dice
que nada siento.
Palabras desgastadas
de quien se siente solo;
de quien escribe poemas.
Ausentes caminos
desteñidos,
sin metas.
Oscuras luces
de almas separadas
convertidas en ausencia
mutadas en recuerdos.
No querer,
no sentir.
Extraña ambición
de los que dicen
desear vivir.
Lloras
ríes
gritas
tienes miedo.
VIVES.
Cuando
el corazón se para.
Cuando una sonrisa
nada te dice.
Es que ya no eres.
Será que todos te lloran
y te has convertido en recuerdo.
No sentir,
querer ser de piedra.
Extraña ambición
de los que quieren
seguir viviendo.
Volveré;
sí,
volveré.
Porque no me rindo
y mis heridas
siempre se curan
por mucha
cicatriz que generen.
Volveré
porque te quiero.
Porque nada
tiene sentido
sin ti a mi lado.
Volveré
y tú estarás esperando
con tu mirada de siempre
y con tu beso en mis labios
que saben a eterno,
a color sentimiento,
a ojos de agua,
de mano suave,
eterna sonrisa
rumor inmortal.
Ojos germanía
de extraño hechizo.
Que me dicen que vaya
que repita
que hable.
Me envuelves sin saberlo
sin que lo sepa.
Solo quiero más
Y volver
a reír a coro.
Volver
a mirar esos ojos
que embrujan sin saberlo
ojos color de alma
ojos color plata.
Me siento
un intruso en mi propio cuerpo.
Siento
como la nave parte
sin un trozo de mi.
Estoy raro
extraño, culpable.
Sin moverme
con la parada
de las cosas inusuales.
Quiero
gritar, rebelarme.
Y solo
se oye un gutural silencio
que me dice
que empezó la cuenta atrás.
Sin precisar
el número de cifras
del tiempo que queda.
Almas eternas
que saben a cansancio,
a hastío.
Palabras que se mueven
que salen
que huyen.
Miedos que comprenden
con sabor a misterio
a valentía.
Un cerebro
que basta
con dejarle ir
en caída libre.
Con tacto de libertad
con remedos extraños
color poemas.