¿Donde fueron las oscuras runas
que envolvieron los rastros de mi silencio?
Sumieron tremosas los secretos de mi enfado contenido,
de mi frustración baldía,
de mi rezo ilegible.
Y tu retrato teclea sus notas entre las paredes de mi recuerdo
como una sonriente mirada allá donde vaya.
Me llamas
y corro donde se halle tu nombre.
Son ríos infranqueables,
notas oscuras
y ritos paganos de tus pasados.
Suena nuestra canción en mi refugio interior
En mis recuerdos eternos
en mis callados mensajes.
Se escapan las historias en nuestra vida.
De humanos recovecos que se marcharon,
recobra la paz de su ira.
No más iras
no más gritos
no más estruendos.
Son olas que rompen en nada
en la supuesta lucha de mi dentro.
Te busco
te llamo te veo;
mientras mis manos dicen vente,
gritan oye
y desean eterno.