BIENVENIDOS

Quiero contar muchas cosas
y compartir cada cosa que siento,
aportar mis ideas y que todos
tengáis algo que decir

Será poesías,
cuentos, opinión.

Aquí todo tiene cabida.



sábado, 29 de septiembre de 2012

INTENTO


Pensamientos de quien dijo que se iba, 
que no puede soportar ideas. 
Quiero ser yo y que nadie diga, 
que todos callen. 

Cerrar con vigas vuestras opiniones 
dejarme cerrar mis créditos. 
Nada gana todo pierde, 
solo espadas ninguna ayuda, 
ninguna entrega.

Huid de mis fracasos,
 permitirme que los entierre. 
Que la arena filtre sus logros 
que filtre mi error de deseo 
y que sólo uno 
pueda comprender mis palabras de locura 
que se encarnó de intriga. 

Dibujos malditos de memoria, 
de lujurias, 
de querencias.

Y buscarás 
en tu mente tus errores 
lamentando 
los fracasos que pudimos evitar. 

Lucharás en vano por comprender mis palabras 
entre agostos que escaparon 
y agostos que volvieron.

domingo, 9 de septiembre de 2012

REENCUENTRO


Me dejo llevar por la olas de mi dentro, de mi historia infrascrita, deshilachada. Quiero agarrar manos estrechar los arrabales de mis pensamientos, y de mis influencias. Y los barros se diluyen con las lluvias del que resurge. Y deseas qeu diga tus nombres que recargue tus colores y diga lo que un día negaste.

Me llamas entre tus fuegos, repitiendo el nombre que rechazaste y ahora añoras. Sabiendo que iré conociendo y viviendo la intensidad de las horas y minutos. ¿Donde está la Itaca que me obligaron a dejar? ¿Donde aquella ciudad de las piedras que renegó de su Sísifo y testificó por nosotros? Escapó de su mapa se borró de los caminos.

 Ahora los errores nos rinden su tributo, nos reclaman sus réditos y exigen sus distancias. Pero sé que el retorno se acercó sin saberlo, ante el café del lugar de las despedidas, de las nostalgias y los recuerdos donde dijiste nunca y ahora lees tu arrepentimiento de verdades. Mil horas de travesías de océanos verdes y azules de galernas y en solitarias escenas. Y la vuelta se cerró, se hizo y se nombró, dejando los rastros de las noches ayunas de sueños y cargadas de recuerdos.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

A MI AMIGO AUSENTE



Querido Pepote:

Hoy he pasado delante de tu casa, de esa casa de la que te marchaste a hacia tu destino hace ya treinta y siete años. Cada vez que el azar me lleva a nuestros lugares comunes, te recuerdo y me paro a pensar en cuanto ha cambiado el Vigo que dejaste en 1975. Teníamos diez años y la ciudad se abría a la exploración y al descubrimiento a medida que creciésemos. Ahora tengo cuarenta y siete años y tú te quedaste en los nueve a pocas semanas de cumplir los diez.

Delante de tu casa, un gran centro comercial ha tapiado aquel mar que veías desde el balcón. Muchos de los edificios que veías desde el autobús, camino del colegio, ya no están y tu calle ha sido horadada por túneles que facilitan el movimiento de los coches. ¿Te acuerdas de lo fácil que era aparcar antes en el centro? Inténtalo ahora, imposible.

Los de clase seguimos adelante. Pero siempre teníamos un recuerdo para contigo y para Ramos que partió contigo unos días después (por cierto salúdalo de mi parte, recuérdale que yo era el del pupitre de al lado suya en segundo). Todos hicimos nuestras vidas, Pepote, y  al final, tu recuerdo se diluyó a medida que avanzamos y crecimos, pero tengo la sospecha de que yo no he sido el único que, en estos años, te ha ido a visitar y a rezarte una oración. 

Alguna vez veo a Javier (¡que bien nos lo pasábamos los tres!) se montó su propio negocio y ya tiene hijos y su sobrino está en nuestro antiguo colegio como alumno. Lo que es la vida ¿verdad?

Te echo de menos y el día que te vuelva a ver, presiento que volveremos a ser esos niños que jugaban y celebraban con abrazos cada gol. Te deseo lo mejor y no olvides a este amigo que nunca te dejó de querer. Un fuerte abrazo.


Ver

domingo, 2 de septiembre de 2012

DONDE LOS PÁRAMOS DIGAN



Allá donde habiten mis sueños,
donde se encuentre mi yo.
Allá donde los arboles digan,
hacia allí me iré.
Donde los musgos indiquen sus nortes,
donde las palabras obliguen a sentir,
donde los marasmos dejen de hacerse,
hacia allí caminaré.

Donde tu turbación mantenga la calma
y las esperas se ciñan de gris,
donde las manos se agarren eternas,
hacia allí caminaré.

Y me dirán los nombres perdidos,
donde los libros se agitan por mi,
donde los días sean locuras
y las pasiones hablen por mí.
Se acabaron los páramos informes
de vegetaciones extrañas a ti.
Donde salgan los días eternos,
donde las rosas se nieguen a ir.



jueves, 9 de agosto de 2012

LA MORAL MAL ENTENDIDA, UNA ANÉCDOTA DE CINES


Nos decía un profesor de historia que tuve en el instituto, que se escandalizaban de determinadas cosas las personas que, en su momento, no les dejaron hacer aquello por lo que se escandalizaban. El correr del tiempo me ha hecho ver que tenía razón. En muchos casos. Conductas que causan escándalo y que no invaden la libertad de terceras y segundas personas no hay porqué juzgarlas y condenarlas y de ser así en su justa medida. Sobre quien se escandaliza si rascásemos un poco, descubriríamos, sencillamente, que esa persona ha estado tan reprimida por sus miedos y entorno que no quiere que otros lo hagan. La cantera de los moralistas han salido de ahí.

Una anécdota que encontré en un libro de Carlos Fisas, al cual recomiendo sus libros, lo ilustra mejor que nadie. Según nos cuenta en su libro "Anecdotario español 1900-1931 (Editorial Planeta)", cuando el cinematógrafo empezó a difundirse en España, en cierta ciudad de provincias, varias señoritas alentadas por sus directores espirituales, protestaban cada vez que una escena de un beso se prolongaba. 

Una noche en que los besos se prolongaban más de lo debido en una de las escenas, la protesta alcanzó tintes de tumulto por parte de las señoritas. Y según nos dice Carlos Fisas : "Cuando el barullo era mayor, un espectador de galería, que advirtió como eran señoritas todas las que protestaban, dominó el tumulto exclamando con voz fuerte:

- ¡Envidiosas!...

La protesta cesó como por ensalmo."


sábado, 4 de agosto de 2012

PÉRDIDA


Quiero buscarte donde nadie miró. Entre las letras de mis libros, entre las notas de mis canciones, donde un horizonte te recuerde. Y seguirás llamándome entre los remos de Caronte, preguntándole a las Parcas por mis hilos. Tejiendo a las miles de Penélopes que un día esperaron marchitas por su amo. 

¿Donde esperaste mi presencia? ¿Donde los momentos furtivos de mis noches? Nadaron en los mares del encuentro, en los lagos de la espera, en las repúblicas del extravío. Mis brazos, entonces, te pertenecieron, mis manos te rozaron y mi cuerpo fue tu cuerpo. 

Retorna para que vuelva a ser humano para que no me envilezca porque deseo volver a amarte y deseo sentir los abrazos que perdí.




miércoles, 1 de agosto de 2012

FERNANDO VII, LA ACCIDENTADA NOCHE DE BODAS DE UN REY 1819



En 1819 moría Doña Isabel de Braganza , segunda esposa de Fernando VII. El rey seguía sin tener descendencia por lo que se buscó una nueva esposa cuanto antes. La elegida fue la princesa alemana María Josefa Amalia de Sajonia de dieciseis años. 

La princesa, hija del principe Maximiliano de Sajonia, era veinte años más joven que su prometido y, desde pequeña, había vivido en un convento de monjas que abandonó para casarse. Ni que decir tiene, que desconocía el cómo hacer un niño, y así llegó a España.

Fernando VII ya era un hombre demasiado experimentado y además, su miembro era más grande que la media (en los burdeles madrileños se le conocía cono Hércules) y a la recién casada nada se le había explicado.

El problema llegó en el momento de la noche de bodas. Según cuenta Gonzalez Doria, Fernando VII "a poco de haber entrado en la regia alcoba, salió de ella más que deprisa, en paños muy menores, echando pestes y apestando a demonios". Lo que se deduce que Maria Josefa evacuó por delante y por detrás.


Maria Josefa Amalia de Sajonia, 3ª esposa de Fernando VII

El problema se agravó, porque la reina se negaba a tener relaciones sexuales con el rey alegando que era pecado. Cuando el rey quería acostarse con ella, la reina le hacía rezar un rosario y otro y otro hasta que, harto, Fernando VII se retiraba. En diez años de matrimonio "el deseado" rezó más rosarios que en resto de su vida. De nada sirvieron intervenciones de sacerdotes y  confesores. Tuvo que intervenir el papa Pio VII en una carta personal para que Maria Josefa aceptase consumar el matrimonio. Eso sí, previo rezo de un rosario, para desesperación del marido.

En diez años de  matrimonio no hubo hijos. A cambio, la reina aprendió el español correctamente y se dedicó a escribir poemas de muy escasa calidad, rozando lo cursi. Murió en Aranjuez, el 18 de Mayo de 1829 a los 25 años, como consecuencia de unas fiebres.

Como Fernando VII  seguía sin descendencia, se tuvo que buscar una cuarta esposa y según dicen cuando alguien le insinuó otra princesa de la casa de Sajonia. La respuesta del rey fue contundente: ¡No más rosarios ni versitos, coño!  Ya había tenido suficiente.