BIENVENIDOS

Quiero contar muchas cosas
y compartir cada cosa que siento,
aportar mis ideas y que todos
tengáis algo que decir

Será poesías,
cuentos, opinión.

Aquí todo tiene cabida.



lunes, 25 de julio de 2011

SIMON BITTER (Café Jessy)



Simon Bitter era el rey de los bebedores en el Jessy. Nadie competía contra él porque a nadie le gustaba perder y despertarse en Central Park sin reloj ni cartera. Sus facturas mensuales eran leyenda entre los clientes. Nunca caía redondo y jamás reía.

Quien le quería escuchar, le contaba la historia de aquel hijo del que se avergonzaba y por eso bebía, para olvidarlo.  No ahorraba epitetos contra su hijo, al que acusaba de cambiar su apellido. 

Las apuestas estaban muy subidas acerca de si ese hijo existía realmente. Los clientes de la barra apostaban que existía y los de las mesas que no existía. Finalmente  hicieron una colecta y pagaron a Tayler para que lo investigase. Al tercer día, Tayler llegó pálido al Jessy y devolvió el dinero; no soltó prenda. El misterio en torno a Bitter aumentó.

A la semana de sus averiguaciones, Tayler apareció con un caballero de treinta años y con dos gorilas de paisano. A una indicación del hombre, éstos cogieron  Simon Bitter y se lo llevaron entre gritos, llamando al caballero mal hijo y lamentando haberlo tenido. El hombre le dio las gracias Tayler con un apetón de manos y se marchó. 

Algunos creyeron reconocer al hijo de Bitter. Era el senador Simon Thompson.

NUESTRA HISTORIA




Espíritus profundos
cargados de avisos íntimos
me hablan al oído de tu marcha,
respetando los recuerdos dejados de futuro.

Canciones sin partitura
cuyo sonido solo nosotros sabemos
recuerdos caprichosos de casualidades anunciadas
una historia que guardaremos
en frascos preñados de ideas.
En los que tú tan solo
compartirás conmigo.

A JOSE HIERRO


 
Nueva York ciudad de las mil naciones,
tuviste a tu poeta español,
al final de nuestro tiempo.
De apellido duro cobalto,
de apellido metal guadaña.

Nueva York herida por curvas espadas
tuviste a tu poeta español
de nombre castizo.
Antes que la tragedia fuera consumada.

Nueva York capital del mundo,
un hombre recorrió tus calles.
Su cabeza pulida por mil poesías,
ciento una historias
y por un pasado.

Nueva York domus mundi
un poeta cantó tus almas
con un eterno pitillo
que siempre le acompañaba.

domingo, 24 de julio de 2011

SECRETO



Abro mis mensajes
sabiendo que no estará el tuyo.
Son recuerdos trastornados,
futuros que dejaron de prometer.

¿Dónde fuiste pasado?
¿qué pasó preterito?
¿por qué te fuiste presente?
¿cómo eres futuro?

Tu casilla se abre en vacío.
Sé que me amas
que ardes por verme frente a ti.
Codicias sentirnos el uno dentro del otro
para amar un cuerpo
sediento de caricias clandestinas.

Ese es nuestro secreto,
esa es nuestra losa.
Secreto,
pesaroso y cruel secreto.


jueves, 14 de julio de 2011

MI AYER



En la soledad de mi casa
recompongo mi ayer
ya no miro atrás.

No podría
sostener mis ojos en el espejo,
no podría
agarrar el aire entre mis dedos.

Fueron días de páginas que nunca serán escritas.
Que dijeron al presente que viniese
y dijeron al futuro que esperara.

Estoy recomponiendo mi ayer
veo las cicatrices en mi mirada
y tu amor diciéndome siempre,
y tu amor susurrándome
en cada esquina allá donde vaya.

MI ÚLTIMO POEMA




No quiero escribir mi último poema.
Me falta tu voz entre las líneas,
tus “te quieros” alimentando mis letras.
Necesito tus caricias en forma de mensajes,
tus diálogos envolviendo avisos cifrados.

Versos necesarios para dar sentido a nuestro continuar.
¿Por qué la lejanía perenne?
¿por qué no salen los versos sin tu presencia?
¡Ven!
¡Regresa!
Déjame sentirte de nuevo,
porque me niego a que éste sea
mi último poema.



miércoles, 13 de julio de 2011

DOLORES (Café Jessy)



Dolores era la cantante oficial del Jessy, su piel dorada y melena ondulada azabache contrastaban con unos ojos verdes imposibles de olvidar. Siempre impecable en sus maneras y su voz, los clientes decían que las piernas de Dolores, se sabía donde empezaban pero nunca donde acababan a partir del tercer coñac.

Cuando cantaba, el piano era un actor secundario, el silencio hacía acto de presencia y la caja desbordaba para alegría del dueño y desdicha de algunas esposas. Como muchos de los habituales del Jessy, del pasado y presente de Dolores nada se sabía salvo que nadie pudo alardear en el café de haberla conseguido.

El día en que Jerry  O’Connor destrozó el espejo a tiros, Dolores llegó dos horas más tarde y se enteró del suceso. Supo también que las balas de Jerry eran para ella. Pálida y llorosa abandonó el local con el permiso de todos. Fue la última vez que la vieron en el Jessy.

A la semana siguiente alguien pagó los desperfectos del espejo y Jerry  O’Connor salía libre de cargos. La noticia siguiente sonó como una bomba entre los bebedores de Café Jessy: Dolores y Jerry se habían casado y se habían ido a vivir a Florida.

Los clientes del Jessy opinaban que las mujeres podrían ser raras, pero Dolores las ganaba a todas.