BIENVENIDOS
Quiero contar muchas cosas
y compartir cada cosa que siento,
y compartir cada cosa que siento,
aportar mis ideas y que todos
tengáis algo que decir
Será poesías,
cuentos, opinión.
Aquí todo tiene cabida.
jueves, 12 de mayo de 2011
ESCRIBO
Escribo,
porque el rumor sigue retumbando,
porque el vacío sabe a masacre,
porque tu sonrisa llegó tarde al ritual de los sarcasmos.
Hoy saldrás a la calle pensando si existí,
pensando
en lo que nunca averiguaría sin la ayuda del momento.
¡Cuantas sonrisas cayeron sin sentido!
¡Cuanta amabilidad convertida en silencio!
Y tú sigues preguntando
y yo sigo escribiendo.
miércoles, 11 de mayo de 2011
SOLO
Estoy solo.
Porque las nubes pasan sin decir nada,
porque nadie contesta mi llamada,
porque busco algo sin saber qué.
Estoy solo.
Porque mi silencio se envuelve de amigos,
porque el sol rebota en mi ventana
porque alzo mi mano y encuentro el vacío.
Estoy solo.
Porque el profeta espera el milagro,
porque el silencio me ensordece con su llanto,
porque la vida afila sus garras.
Estoy solo.
Porque la leyenda se hace agua,
porque busco y no encuentro,
porque la noche es negra y el día blanco
Estoy solo.
Porque hablo y teméis por la vida,
porque el rubí se hace barro,
porque vegeto viviendo y vivo vegetando.
Estoy solo.
Porque me llamáis loco sin suponerlo,
porque mi locura nos es más que un rastro,
porque quemáis mi dolor en el incensario.
Estoy solo.
Porque los míos están lejos,
porque tu recuerdo me persigue en mis pasos,
porque mi calvario tiene una cruz más pesada.
Estoy solo.
Porque el abrazo no me dice nada,
Porque la risa da un rodeo esquivándome,
y si lloro, nadie llora conmigo.
DIVAGANDO
Divagando en el tiempo
de la áspera luz del ser.
Imaginando el jardín guardado por el cínico bermellón,
con la áspera arpa tirando el sonido.
Peleando.
Difamando empíricas nubes
de luminosidad indiscreta,
que chilla más que se lanza
sobre la revolución de los ciervos.
Sublevándose.
Purificando la rebelión
con las rojas astas del fracaso.
Ante el amarillo terror,
inundante de carminativa corrupción
emanada del pesar de los lagartos.
Corrompiendo la revolución del desagrado,
disgregando lo real de lo ámbar.
Victoriosas las armas del jerarca,
en la tierra de los sin patria
que amenazan lo poco que ya queda
ante el alzamiento de lo blanco.
El azul de la prohibición cargada,
la mano que palpa el vacío sin hallarlo,
cajones de sastre de un siniestro fantasma,
olor de amargura llenada de hambre.
Cosas que piensas divagando en el tiempo,
Cosas que naces y sin querer mueren,
cajones de sastre, siniestro fantasma .
martes, 10 de mayo de 2011
DISTANCIA
Distancia convertida en broma pesada,
rumores disueltos en silencio.
Capricho del que encuentra sin saberlo.
Un te amo furtivo
y un correo sin respuesta.
Amor que no podrá acabar
aguaceros de nostalgia
con palabras manoseadas por los cables.
Tu vida marcada por quererme,
la mía torturada por amarte.
Un despertar del ciego que veía.
La energía a borbotones
mana de mi cerebro ante tu retrato.
El aire te acaricia en mi nombre
Mientras tus labios rozan los míos,
teniendo al Atlántico por confidente.
Almas prendidas
bodas de arena
ante himnos prohibidos.
Me amarás.
Te amaré
y la rueda seguirá girando.
Nuestras manos acariciarán el papel
Y tus ojos,
mis ojos
dirán ante el horizonte,
un sí quiero clandestino.
LOS AÑOS OSCUROS
Fueron años oscuros
de sentida rienda,
de casas desvencijadas
de calles llenas de embrujo maldito.
De interiores saqueados
por enlaces vendidos.
Y faltaba el sentir
de secos pilares,
sequías perpetuas de sones sordos.
Tinturas noctámbulas
para teñir los versos.
Soledad, pasión y amargura.
Esos fueron
los años oscuros.
Años oscuros en que la poesía
la llamaba, le deseaba y se humillaba.
Abstractos de contradicciones
del que quiso un sentido a sus palabras
a sus dudas y a su llanto.
Nortes sin vigías
del que dimitió como ser
siendo brújula perforada
de escobas que nunca volaron.
Horizontes perennes que tan solo fueron eso:
Los años oscuros.
domingo, 8 de mayo de 2011
MENSAJES VERTICALES
Poesía rematada en memoria
infinito a ninguna parte
estadios de queja baldía que
nunca se unirá la esperanza
silenciamos lo que sabemos
ocaso, oscuridad, pasado.
Enemigo que tiende su mano,
nacimiento, amor, fracaso.
Todo se supo en el futuro,
inocua pasión por hilos.
Mentiras sonrientes
imaginarios reinos de espejos rotos
Antiguas rutas de mensajes verticales
mintiendo al decirte vete,
omitiendo mi mirar frente a tu mirada;
rompiendo lo que nunca pude besar.
MIRAR ATRAS
Amanecía, las nubes parecían hacer equilibrios sobre los montes. Se marchaba ese mismo día y ya nada le importaba. La vieja maleta de cuero acartonado, llena de rozaduras, estaba preparada y la cerró con cordeles. Lo único que tenía claro, era que nunca cultivaría tierras ajenas.
Ya estaba listo para partir. En la cocina, su avejentada madre, rezaba musitando el rosario. No quiso verla, ya se había despedido por la noche. Si la miraba un sólo momento nunca la dejaría. Se caló la boina, agarró la maleta y abandonó la casa.
No miró atrás, nunca lo hacía, Todavía le quedaba un largo trecho por caminos de lodo y resbaladizas hojas muertas. Se detuvo unos segundos ante una casa parecida a la suya. Ella aún no se había levantado.
Y llegó. Gente y sonidos nuevos. Con el tiempo, pudo enviar dinero para que una viejecita siguiera rezando sin tener que trabajar más. Años después, una carta le dijo que ya nadie rezaría por él. Ahora fue él quien rezaba ante un pequeño retrato del que nunca se separaba.
Aparecieron los años, y el chiquillo convertido en maduro y respetable empresario regresaba. Arribó a la ciudad que le despidió, ahora era kilómetros de muelles y se extendía hasta donde la vista alcanzaba. Comenzaba el retorno.
Tardó tres horas en llegar. Decidió pasar por el cementerio para visitar la tumba de su madre. Le fue fácil localizarla, había enviado dinero para que fuese la mejor de todas. Estaba asombrosamente cuidada y con flores recientes que no había contratado. Unos pasos que se pararon en seco, lo quitaron de sus meditaciones. Se volvió; ella llevaba unas flores en la mano. Su aspecto denotaba que las cosas le habían ido bien. Los años también absuelven muchas cosas. Se miraron en silencio, las palabras sobraban cuando se tiene tanto que decir.
Le invitó a su casa y le enseñó fotos de sus dos hijos y de los nietos, tenía cinco y uno en camino. Estuvo allí dos horas ante un café que se acabó enfriando. Al atardecer, se despidió. Sabía que volvería más veces.
Entró en el automóvil y abandonó la aldea de sus primeras palabras. No existía el pasado, tan solo el presente y quizás algo de futuro. Su cielo se teñía de azul grisáceo. Era el mismo que le despidió la última vez. Notó una lágrima comprendiendo entonces porque nunca miró hacia atrás.
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