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lunes, 15 de agosto de 2011

VEGETALES (EL COMERCIAL ANTE EL MUNDO FINANCIERO)


Según cuentan, hubo en un lugar dos reinos el reino Z y el reino A. Ambos cimentaban su poder en la consecución de vegetales. En un principio, ambos reinos  tuvieron que recolectarlos de la naturaleza. A veces había suerte y se conseguían muchos, otras veces la suerte no acompañaba y no se obtenía el resultado esperado. Pero las cosas fueron evolucionando de distinta manera.
El reino Z siguió recolectando sin más. Había que conseguir vegetales a toda costa y no valía que fueran modificados si las circunstancias lo exigian. Si  algún vegetal era tratado para una mejor conservación, se tenía que conseguir otro que lo reemplazase. La presión aumentó entre los recolectores del reino Z. Había que conseguir vegetales como fuese, lo que conllevó, con el tiempo, a que se empezasen a quitárselos a los demás, se recurrió al engaño y finalmente se robaban, no sólo a los propios compañeros sino a los reinos vecinos. Todo valía si se conseguían los vegetales, el juego limpio no era una opción. Ante la escasez de vegetales, se aumentó el número de recolectores a costa de menguar otras ocupaciones importantes del reino Z.

Con el tiempo desapareció el espíritu de compañerismo, nadie ayudaba a nadie porque se desconfiaba del compañero y el egoismo se hizo ley. Los vegetales perdieron en calidad y en cantidad y todo el territorio quedó esquilmado sin posibilidad de recuperación. El reino Z se ganó la animadversión de sus vecinos que se negaban a prestar ayuda,  hasta que hartos, se unieron y acabaron con el reino Z que desapareció sin que nadie lo lamentase.

El reino A, desde el principio recolectaba de la naturaleza, pero, allá donde cogía sus vegetales, extraía sus semillas y las plantaba sobre le terreno. Aquellos vegetales que podrían deteriorarse por la extracción de sus semillas eran convertidos en otro tipo de alimento adaptándose a las necesidades del momento. Con el paso del tiempo cuando volvían al terreno se encontraban el doble, e incluso más, de los vegetales que encontraron en un principio. Tras la recolecta dejaban las semillas que eran el doble, luego el triple y al final se tuvieron que organizar y ayudar mutuamente dado el exceso de vegetales que tenían por la siembra.



El compañerismo de todos arraigó y se ayudó a los reinos vecinos, a cambio de recolectores.  Lo resultados de la siembra fueron cada vez a más. Y con el tiempo, la influencia y el poder del reino A aumentó, siendo el primer reino de todos los de su territorio. Nunca les faltaron vegetales y, mientras sembraron,  jamás se vieron obligados a recolectar directamente de la naturaleza con los riesgos que tal cosa podría acarrearles.
Al ser previsibles los resultados, la organización mejoró, logrando que los demás reinos se acabasen integrando al reino A, por lo que pasó a ser el mayor reino de su tiempo.Finamente el reino A le había ganado la partida al reino Z.


REFLEXIÓN

En el mundo financiero trabaja única y exclusivamente con la más delicada  de las mercancías: El dinero (VEGETALES). Y para conseguir resultados la única arma eficaz, es la confianza del propietario del dinero hacia el que lo va a gestionar en su nombre. Y esa confianza no se gana de la noche a la mañana, exige una tarea de siembra demostrando, con hechos, ante el cliente que su dinero está en buenas manos. Y eso requiere tiempo.

Se puede llamar puerta a puerta (RECOLECCIÓN), quemando el mercado y ofreciéndonos como los mejores para lograr un veinte por ciento de resultados (o quizá menos); eso será el principio porque los comienzos nunca son fáciles. La otra opción consiste en que allá donde consigamos entrar, se demuestre  profesionalidad y eficacia y se pidan referencias (SIEMBRA) porque en el entorno del cliente habrá más personas con sus mismas preocupaciones para con sus ahorros y así unos clientes traen a otros acabando como el reino A.

El error de muchas entidades financieras consiste que quieren grandes resultados a corto plazo. Son autenticos REINOS Z que imponen objetivos sin posibilidad de ser adaptados sobre el terreno y totalmente alejados de la realidad, para ellos el cliente no es una persona sino un número y una vaca  potencial a la que ordeñar. Ello origina que se adapte el cliente al producto cuando tendría que ser lo contrario. Los resultados los alcanzan aquellos comerciales despiadados y carentes de escrúpulos que no les importe engañar y pisar en aras del objetivo ordenado desde arriba sin importales el perjuicio que pueden causar a sus clientes. Lo peor es que, al ser tan eficaces, acaban alcanzando importantes puestos de responsabilidad sin tener el menor rastro de ética financiera y una pobre autoridad ante sus subordinados. Tales conductas generan una carcoma interna que va destruyendo poco a poco a las entidades que así actúan, suelen ser grandes empresas que al principio muestran grandes resultados pero que con el correr de los años se ven obligadas a maquillarlos con lo que ellos llaman eufemísticamente Ingeniería Financiera. Los competidores victimas de sus arte, sólo están esperando el momento para devolver el golpe y hacer leña del árbol caido. Y los clientes, hartos de chantajes para que se queden (amenaza de aumento de la cuota de la hipoteca o no renovaciones necesarias de créditos) se marchan para siempre y animan a los demás para que los sigan.

Los REINOS A actúan de distinta manera, son entidades financieras que prefieren ir poco a poco, no exigiendo  a sus comerciales lo mismo sino en base al tiempo que llevan en la empresa, este sistema lo usan con buenos resultados las compañias aseguradoras. Permiten adaptar el producto al cliente partiendo que las necesidades de un sector no son las mismas que pueda tener otro sector. Dan mayor margen de maniobra y el "todo vale" es lema prohibido. Como resultado, su crecimiento suele ser más ordenado pero firme, sus mandos son los que han dado los mejores resultados desde el juego limpio, por lo que son directivos con sólidos principios éticos y con un gran caudal de autoridad ante sus subornidados. No venden un producto sino la gestión adecuada del mismo y se esmeran en que el cliente esté totalmente atendido. Acaban llevándose los clientes de los REINOS Z y logran que los nuevos clientes les traigan más (SIEMBRA y COSECHA).

A simple vista, puede parecer que los reinos Z pueden tener en el mundo financiero más y mejores armas frente a los reinos A. Pero aquéllos acaban siendo víctimas de sus propios errores, no siembran; esquilman y sus propias armas le acaban explotando en las manos. Los reinos A ven personas detrás de cada número y actúan en consecuencia; siembran donde hay que hacerlo y la cosecha siempre es abundante.

2 comentarios:

  1. es una auténtica lección magistral!!!!!muchas consultoras deberían tomar nota de ésto,es maravilloso leer de una manera tan sutil y práctica éstas reflexiones sobre lo que realmente mueve el mundo y a las personas:la economía!

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  2. Es la autentica realidad conozco más de un banco que es un reino Z

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